Review: Buscando a Dory

Nadaremos, nadaremos…

Un año después de los eventos de la primera película, Dory, la pececita con falta de memoria de corto plazo, ahora necesita la ayuda de Marlín y Nemo para encontrar a su familia, de la cual fue separada cuando era apenas una niña. Su viaje los llevará al Instituto de Vida Marina, un conservatorio que alberga distintas especies de criaturas marinas. Ahí, conocerán a varios nuevos aliados, como el pulpo Hank, la tiburón ballena Destiny, la beluga Bailey, los leones marinos Fluke y Rudder y la pájara Becky. Dory sabe que la única manera en que se podrá reunir con su familia es si los puede salvar de su cautiverio.

Pixar, lo has hecho otra vez. Siempre que se estrena una nueva cinta de Pixar, es un gran evento. No son estrenos que la gente diga “Meh, una película más”. Siempre la gente esperará con ansias los lanzamientos de los filmes, sobre todo cuando son secuelas de películas que fueron adoradas hace más de una década, y ese fue el caso con Buscando a Dory. La primera parte, la cual fue estrenada en 2003, es una de las películas animadas más adoradas por las personas. De hecho, es la película de Pixar más taquillera de toda la historia, entonces cuando por fin se supo que iba a salir una secuela, la gente explotó de emoción. No se hicieron esperar los “memes” en Facebook, aquellos que decían: “Escribe ‘@F’ y la primera persona que te salga te tiene que llevar a ver Buscando a Dory“, o las personas que decían que la sala estará llena de niños que ni siquiera habían nacido cuando la primera parte salió (lo cual es 100% verídico). Pero, después de 13 años, ¿la segunda parte aún tiene la relevancia o la calidad necesaria para ser una digna sucesora del éxito que obtuvo la primera entrega? En mi opinión, sí. No es nada fácil tomar a un personaje secundario de las películas y darle su propia entrega como protagónico. Ahí tienen a Cars 2 Minions, donde ni Mate ni los mismos Minions que la gente tanto adoró en las películas de Mi Villano Favorito tuvieron el éxito esperado (“éxito” no es equivalente a “taquilla”). Entonces era un enorme riesgo tomar a Dory, un personaje que, a pesar de que las personas la querían mucho, es un poco desesperante cuando pasaba mucho tiempo en pantalla, y ponerla al frente de su propia película. Pero afortunadamente, el director Andrew Stanton pudo exitosamente hacer la película muy llevadera, haciendo que Dory tuviera una tragedia propia para que la gente pudiera identificarse más con ella: el hecho de que se acuerde de sus padres, a los cuales perdió hace mucho tiempo, la da un toque más humano y humilde que antes, en donde sólo era un elemento “chistoso” de la película anterior. Y, así como ella fue la acompañante de Marlín en la cinta anterior, ella también obtiene la ayuda de varios nuevos personajes que son agradablemente bienvenidos a la familia Pixar: Hank, un pulpo que desesperadamente quiere huir del Instituto Marino y que perdió uno de sus tentáculos hace mucho tiempo (que, en realidad, fue porque los creadores no pudieron renderizar su octavo tentáculo, así que decidieron que mejor sería que lo hubiera perdido) hace una maravillosa mancuerna con Dory, la cual lo saca de quicio en múltiples ocasiones, pero termina teniendo una bella amistad con ella; Destiny, una tiburón ballena que no sabe nadar muy bien y que era la mejor amiga de Dory cuando esta era una niña; Bailey, una beluga que sufre al haber perdido su habilidad de ecolocalización; Becky, una peculiar ave que no habla mucho, pero es un excelente medio de transporte; y Fluke y Rudder, dos leones marinos que, a pesar de ser amigables, no son muy compartidos de la roca en la cual están acostados. Todos ellos, con el tiempo, se convertirán en personajes memorables que la gente recordará y se reirá de lo divertidos que eran. Obviamente también vemos apariciones de personajes de la cinta anterior: Marlín y Nemo se pasan la película completa… buscando a Dory (duuuh); Crush y Chiqui, las tortugas marinas, de nuevo los ayudan a cruzar el océano en la Corriente; y otros personajes de los cuales no hablaré, pero sólo diré que tienen que esperarse hasta el final de los créditos para verlos. La historia es sumamente entrañable, y hay momentos exageradamente tiernos a través de todo el filme (¡Dory bebé!). Se ha sabido muchas veces que Pixar no hace secuelas a sus películas a menos que de verdad tengan una historia estupenda que contar con ellas (lo cual no explica Cars 2Cars 3, pero bueno…), y con esta segunda parte lo demuestran. Ésta era una historia que TENÍA que ser contada. Esa pequeña línea que dice en la primera parte: “Es de familia… o bueno, al menos eso creo. Hmm… ¿dónde estarán?”, ocultaba una gran historia que afortunadamente la gente en Pixar se atrevió a tomar y explotar. Me alegra mucho decir que la 17a película en la filmografía de Pixar es una gran MARAVILLOSIDAD. Aunque, a decir verdad, aún sigo prefiriendo Buscando a Nemo. Ah, y el corto que pasó antes de la película, llamado Piper… de la mejor animación que he visto en mi vida. En serio, parecía un documental de la naturaleza de lo bien que estaba hecho. Gracias y nooooooos leeeeeeeeeemoooooos prooooooooonntooooooooo (oigan, yo también hablo cetáceo).

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